7 de julio 2025
Nueva Germania: el fallido “proyecto ario” en Paraguay
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El presidente de Estados Unidos invitó a los líderes de Gabón, Guinea Bissau, Liberia, Mauritania y Senegal a Washington, el miércoles 9 de julio
El presidente de EE. UU., Donald Trump, durante un acto en un recinto ferial estatal de Iowa en Des Moines, el 3 de julio de 2025. // Foto: EFE/Craig Lassig
El enfoque de Donald Trump hacia África parece haber evolucionado desde su primer mandato. Durante una reunión en la Casa Blanca el 10 de enero de 2018, se refirió tanto a Haití como a varios países africanos como “países de mierda”.
“Recordamos esas duras palabras, pero las cosas han cambiado”, comenta a DW el senegalés Suleymane Bachir Diagne, profesor e investigador de la Universidad de Columbia en Nueva York. “África está ahora en el radar de la administración Trump. El continente es reconocido como lugar para hacer negocios”.
Con respecto a la reunión en Washington, Diagne dice que “uno podría esperar lo mismo de siempre: grandes economías como Sudáfrica o Nigeria. En cambio, son estos cinco países (los invitados), algo que pocos anticiparon”.
En términos de volumen comercial con EE. UU., los cinco países son actores relativamente menores, pero todos poseen importantes recursos naturales sin explotar:
“Controlar la migración y las rutas de la droga: eso es lo que realmente le interesa a Donald Trump”, apunta Zakaria Ould Amar, consultor internacional de Mauritania.
“Estos cinco países se encuentran directamente en las rutas de refugiados y migrantes que, a lo largo de los años, han enviado a decenas de miles de personas a la frontera entre Estados Unidos y México. Las rutas internacionales de la droga también atraviesan esta región”, afirma.
Amar sugiere que estos temas de seguridad dominarán las conversaciones de Trump con los cinco líderes africanos. “Económicamente, estos países tienen poca relevancia actualmente. No veo qué podría negociar Trump con ellos de forma realista, en términos comerciales o de negocios”.
El profesor William Ferreira, experto en asuntos estadounidenses y oriundo de Guinea Bissau, se muestra escéptico: “Dudo que esta reunión aporte beneficios tangibles a los países africanos involucrados. No hay nada gratis”.
“El viaje de nuestro presidente a Washington para reunirse con Trump no es una buena noticia para Guinea Bissau ni para su gente”, opina. Ferreira señala que la administración Trump ha detenido o reducido drásticamente la financiación de proyectos de ayuda en países de África, Guinea Bissau entre ellos.
Sin embargo, para el presidente de Guinea Bissau, Umaro Sissoco Embalo, la reunión representa una oportunidad para mostrarse como un estadista respetado en el escenario internacional. Su mandato expiró oficialmente en febrero, pero permanece en el cargo en medio de la controversia por la legalidad de su permanencia.
“Los cinco regímenes, no solo el de Guinea Bissau, se enfrentan a importantes problemas institucionales y violaciones del Estado de derecho”, explica Ferreira. “Pero eso no le preocupa a Trump. Quiere demostrar que aún cuenta con aliados en África. Para los cinco presidentes, este evento es una oportunidad para presentarse como líderes importantes y legítimos a nivel internacional. Y, de hecho, desde su perspectiva, aumenta considerablemente su prestigio”.
El actual presidente de Gabón, Brice Oligui Nguema, ha enfrentado graves acusaciones de corrupción y está vinculado al reciente golpe de Estado que derrocó a Ali Bongo Ondimba.
Liberia enfrenta graves desafíos sociales. Joseph Boakai es el presidente desde enero de 2024. El presidente de Mauritania, Mohamed Ould Ghazouani, general y político, lleva en el cargo desde agosto de 2019, pero el país enfrenta graves problemas sociales.
Senegal, liderado por el presidente Bassirou Diomaye Faye desde 2024, enfrenta acusaciones de facilitar la migración internacional ilegal.
Guinea Bissau sigue sumida en una crisis institucional, con grupos de la sociedad civil acusando a Umaro Sissoco Embalo de desmantelar las estructuras democráticas y aspirar a instaurar una dictadura. Su legitimidad, por tanto, viene más dada por el apoyo internacional, como la reunión de esta semana con Trump, que por su propio pueblo.
Lesmes Monteiro, asesor presidencial en Guinea Bissau, ofrece una visión contraria. “La inclusión de Sissoco Embaló entre los cinco elegidos por Trump es un triunfo diplomático”, declara a DW. “Es un líder decidido, respetado y recibido con agrado por los estadistas más poderosos del mundo: Vladimir Putin, Xi Jinping, Emmanuel Macron y, ahora, Donald Trump”.
“Trump y nuestro presidente comparten valores similares: un fuerte énfasis en la soberanía nacional y los valores tradicionales. La posición geoestratégica de Guinea Bissau es muy importante para EE. UU. y, económicamente, el país podría resultar interesante para EE. UU. a medio plazo”, dice Monteiro.
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